EL MONSTRUO DE LAS PROFUNDIDADES (Parte 5/5)
—Me importa una mierda.
—Supongo.
—¿Qué tal tu amiga? La que tiene
vida. Me gusta la gente con corazón frío pero que tenga, claro.
—No te gustaría no sabe manejar una
espada. No sé si me entiendes.
—Bueno. No soy tan corta.
—¿Quién no sabe manejar una espada?
—gruñí.
—No quiere una cita.
Jooo. Pues ya no quiero la espada. —Dijo con gestos bastante
disgustados para después cruzarse de brazos.
—¿Se la podemos dar al kraken?
Sí. Asintió con la cabeza todavía cruzado
de brazos.
El capitán propuso empuñar a la
espada para atraer al kraken y a ella le pareció buena idea.
—Me gusta. Empúñame. Empúñame bien.
—Tío, mira…esto me suena homoerótico
y me empieza a dar cosa.
—¿Capi? —pregunté.
—Si tuvieras una voz femenina…
¿Capi?
—¿Capi?
Kovu… ¿qué tienes tú que yo no tenga?
Además de vida.
—Es un poco turbio…tengo piel, carne,
corazón, respiro…
Bueno vale…te lo compro.
—El kraken está esperando. —Advertí—.
¡Venga ya!
Subió al campanario y empezó a llamar
al kraken golpeando la campana y enseñando la espada. El monstruo no dudó ni un
instante en ir a por ella y en pocos minutos, estábamos enfrentándonos a él.
La espada de Kas hizo un pacto con
Kovu pero nuestro capitán llevaba protecciones suficientes para evitar que le
corrompiera la mente y también le salvó de perder la mano. A veces pienso que
él mismo sabía que esto iba a pasar. Así que, después de protegerse contra las
maldiciones y la corrupción mental de la espada, nuestro capitán pudo
empuñarla.
El kraken empezó a tener una
conversación con Kovu para poder obtener la espada. El monstruo resultaba ser
bastante convincente, la verdad. Decía que era algo que le pertenecería. Pero
por suerte, nuestro capitán por el momento al menos, no tiene sueños tan
grandes.
—Lamento decirte que estamos aquí
para matarte así que…
—¿Por qué?
—Porque eres malo y esas cosas.
Destruyes aldeas, provocas inundaciones…
—Bueno. Es que los monjes vinieron a
mi casa.
—Qué descortés. ¿No podías haberles
dado un voto de confianza y decirles, ey, iros?
—Puede ser muy persuasivo como los
dragones, capi.
—Alguien en muchos años se ha dignado
a hablar antes de meterme una puñalada.
—Es que yo soy un tío que va con la
verdad por delante. Me han dicho “ey, mata al kraken” no sé ¿cómo lo ves? No
mola ¿verdad?
—¿Te gustaría que fueran a tu casa
para matarte? Estando tú tranquilo.
—Me gustaría que me lo dijesen. Ey,
que vengo a matarte, haz algo.
—NO VAMOS A DARLE LA ESPADA. —Dije.
—Me conoces desde hace muchos años.
—Me susurró—. Sabes que no voy por ahí.
—Pero…son muy persuasivos y…
—Tranqui, tranqui.
—¿Qué te han ofrecido por mi cabeza?
—preguntó el enorme animal.
—Medio reino.
—Puedo dártelo entero. Conmigo serás
respetado de verdad. Ahí tu nombre sonará por tierra, mar y aire y serás el
terror. Estarás lleno de oro. Tendrás lo que quieras bajo mi bandera.
—Lo siento. Igual que no me he aliado
con la espada no lo haré contigo. Es una cuestión de moral, aunque tengo
poca…pero la suficiente para no aliarme con criaturas diabólicas. Quiero gobernar,
pero solo un trocito y no quiero ser el rey. Quiero ir a lo mío.
—¿Quieres cortar el rollo ya, Capi?
—pregunté impaciente.
Capi ¿podemos hacer ya calamares a la
romana?
—¡Sí, ahora vamos! ¡un segundo!
—Entonces…perecerás.
—Aceptas mi petición de quitármela de
mis manos muertas.
Mientras esperábamos a que el capitán
acabase de hablar con el kraken, Damocles y yo empezamos a jugar con la nieve. Finalmente,
Kovu se dirigió a nosotros.
¿Qué dice?
—Que viene a pegarnos. Así que
preparaos.
Kovu empuñó su espada solar, Damocles
su lengua de fuego y yo, mi bastón de poder. El monstruo estaba entre tierra y
agua. Nuestro segundo al mando fue rápido e intentó asestarle un golpe, pero
sin demasiado éxito. Después, cogió la espada con más fuerza y dejó ir un
suspiro para volver a intentarlo de nuevo.
Esta vez consiguió asestarle un buen golpe,
aunque podría haber sido mejor, pero al menos ya habíamos empezado a hacerle
daño. La espada Lengua de fuego de Damocles estaba dando bastante juego. Sus
ataques iban siempre a montones. Nunca golpeaba una sola vez para después
esquivar. Un buen guerrero.
El kraken atacó a Damocles con sus tentáculos,
pero no consiguió soltarse. Ahora, teníamos un compañero atrapado y apresado
por ese monstruo enorme. Después, se dirigió a Kovu. Desde una distancia
prudente vi cómo golpeaba al capitán y también lo apresaba. De repente, vi que
Damocles salía disparado hacia mí. En unos segundos me vi en el suelo luchando
por levantarme y él, no estaba mejor que yo.
—Mierda. —Me quedé en el suelo. Todo
me daba vueltas y sentí un dolor bastante molesto. Miré a mi compañero, también
un poco mareado. —¡JODER DAMOCLES!
Apreté los dientes y conseguí
levantarme. Aún me daba vueltas la cabeza y no podía moverme demasiado. Pero
había llegado el momento de intentar hacer algo yo también. Kovu seguía
atrapado y Damocles, aturdido en el suelo. Conjuré una esfera vitriólica. Agua
con ácido. Una enorme bola de color verdoso y bastante poco saludable se
conjuró sobre el enorme monstruo.
—Te vas a cagar bicho de mierda. —El
ácido salpicó al kraken que no pareció hacerle mucha gracia. Sin embargo, tampoco
es que fuera la gran cosa. Pero lo intenté al menos.
El kraken se removió incómodo y
enfadado. Se fijó en mí y parecía bastante enfadado. Pero en lugar de atacarme,
al tener apresado a Kovu, lo lanzó al mar.
—¡CAPI! —imagino que grité por mí y
por Damocles, que no puede.
¿Por qué no ha hecho eso antes?
¿puede volar?
Kovu se levantó y consiguió
levantarse como si fuera el suelo. Estaba pisando el agua de la misma manera
que pisaba tierra. Pero parecía haberle dolido. El capitán decidió atacar al
enemigo con su espada aprovechando que estaba cerca de él. El kraken pareció
quejarse así que imagino que nuestro capitán tuvo que asestarle un buen
castañazo.
Cuando Damocles iba a levantarse el
enemigo decidió atacar. Nos empezó a caer una tormenta de rayos. Me preocupaba
que Kovu no sobreviviese al estar en el agua. Yo estaba más o menos cubierta
gracias a mi anillo de resistencia al rayo. Aunque no dejaba de ser doloroso al
menos sobreviviría y no moriría electrocutada. Nuestro guerrero consiguió
sobreponerse a los rayos y al aturdimiento.
El segundo al mando estaba bastante
motivado. Se enzarzó contra el kraken esquivando sus tentáculos y golpeándolo
con fuerza. Estaba haciendo un gran trabajo. Mucho mejor que el capi y que yo,
debo admitir. De nuevo, después de un enorme golpe de Damocles, el monstruo
encontró un flanco por el que atacar.
La situación empezaba a ser un poco
fea. Si no acabábamos pronto con él, nos mataría y para colmo, me agarró y
podía ver sus fauces abriéndose y cerrándose. Me atraía a su boca y si no hacía
algo pronto, acabaría en su estómago. No soy muy buena físicamente, no iba a
poderme librar de él así que decidí intentarlo una vez y al ver que no había
manera, decidí lanzarle un hechizo. Empecé a extraer el agua de su cuerpo
desesperadamente para debilitarlo y hacerle daño.
—Te vas a cagar bicho de
mierda…porque si no, que los dioses me amparen.
El golpe fue bastante interesante
debo decir. El monstruo me soltó y no consiguió comerme viva. Sin embargo, no
fui devorada pero sí que salí disparada…otra vez. Pude ver a Kovu especialmente
veloz llegando a la costa con nosotros pasando por encima del agua. Bastante
guay. Ya estábamos los tres juntos otra vez. Tan pronto como puso las patas en
la arena atacó al monstruo.
El combate estaba siendo bastante
duro. Damocles y Kovu estaban aguantando muy bien y golpeaban con mucha fuerza.
Mis hechizos tampoco se quedaban atrás pero sinceramente, confío en aquellos
que manejan bien la espada. Después de que el Capi le diera un buen golpe de
nuevo y lo dejara temblando, el kraken lo agarró y lo engulló. Había que matar
a esa cosa antes de que le ocurriera algo a nuestro compañero. Al ver que
Damocles ya no golpeaba tan fuerte y con el kraken intentándose tragar al
capitán, invoqué un viento blanco. Unas bolas de hielo enormes empezaron a
golpear el campo con fuerza. Ese ataque lo dejó muy maltrecho. Finalmente,
Damocles pudo rematar al monstruo y consiguió sacar a Kovu de su interior. El
capitán salió salpicado de fluidos corporales internos de pulpo gigante y se
nos quedó mirando mientras se limpiaba la cara y tiraba los restos al suelo.
—¿Todo bien, capi?
¡Me lo he cargado yo, me lo he
cargado yo!
Gesticulaba frenéticamente.
—AGH… ¿por qué habéis tardado tanto?
¡Porque me quería rajar! Explicó con las manos.
—Bueno, se ha complicado un poco…
He tenido que improvisar.
—Sois una buena tripulación habéis
podido con el kraken…incluso sin mí. Aunque he hecho parte del trabajo desde
dentro… ¡pero me alegro por vosotros que habéis hecho la gran parte!
—Por supuesto.
—Ahora, deberíamos coger algo para
garantizar que hemos acabado con él.
¿Y si pillamos unas patitas? Aunque
podrían ser de cualquiera.
—Podemos llevarnos la cabeza y la remolcamos con el
barco. —Propuse. —Lo haré yo moviendo el agua. Apañao.
¿Queréis saber qué pasó con la
espada? Bueno, Damocles quería hablar con ella, pero Kovu no se lo consistió.
Nuestro capitán regresó donde la encontramos.
—La lanzaremos al fondo del mar.
—Dijo el capitán.
—O la vendemos.
Venderla sería demasiado peligroso.
Así que nada, finalmente Kovu lanzó
la espada bien lejos hundiéndose en el fondo del mar. Ahora solo queda esperar
a que nadie la encuentre.