LA ISLA DE TESERA (Parte 4)

 24-6-2022

Darmani propuso dividirnos en dos grupos. Él iría con Mako para explorar más las cuevas y Encarni y yo iríamos fuera a por un poco de ayuda. Pero Encarni no parecía muy contenta con la división de grupos…

“¿Quieres ir con el kobold y yo con la tiefling?”

“Pues, sí.” Respondió la orco.

“¿Y si descansamos un poco antes de seguir?” propuso Mako. “¡Sé hacer fuego!”

“A ver, que lo vea.” Rio el paladín.

Cogió dos piedras y logró hacer un bonito fuego para sorpresa de todos.

“El otro día hice uno de 3m”

“¿Cuándo?” preguntó la bárbara arqueando una ceja.

Nos sentamos a descansar un rato, que a mí no me venía nada mal. Ella, se disponía a cocinar para los “niños”. Es decir, para Mako y, creo que para mí…

“No veo críos por aquí.” Observó Darmani al ver que Encarni nos trataba como si lo fuéramos.

“¡Claro que no!” se quejó el kobold.

“¿Te pongo cremita?” preguntó la orco empezando a reír.

“Mako, nene. ¿Qué es eso de la cremita?” le pregunté. No podía evitarlo tenía mucha curiosidad.

“¡ESTÁ LOCA!” se limitó a responder.

Después, él y Darmani empezaron a debatir si las hormigas se podían comer o no, pero a mí no me gustaba la idea. Además, no quiero engordarme, joder. Encarni empezó a cortar el pedazo de hormiga, como si fuera un pescado limpiando lo que pudiera ser tóxico o venenoso. Despiezó y emplató a esa cosa con mucho arte…nuestro pequeño pícaro se la llevó a la boca, y…

“¡ESTO NO SE PUEDE COMER, ESTÁ MALO!”

“No puede estar tan mal.” Darmani cogió un trozo y se lo llevó a la boca. Pero él también lo echó.

Encarni no la había cocinado nada mal pero el sabor de aquella cosa al parecer, era bastante horrible. Menos mal que no comí nada de eso o me habría quedado un aliento asqueroso. Estoy segura. Tras la decepción, nuestros paladín y kobold se adentraron para cazar unas ratas. “¡Puaj!”

Se adentraron hasta que vieron un lago y allí, vieron algo…

“¿Qué ves?” preguntó el paladín.

“¡SON PERROS!” gritó Mako “¡HAY MÁS HORMIGAS DE ESAS QUE SABEN MAL!”

“Pero… ¿qué ves?” repitió.

“Hormigas y perros, y un tío raro hablando con las hormigas y perros.”

“Cagamos.” Suspiró el enano. “Yo los distraigo y tú, corres.”

“Hecho.” Empezó a correr hacia la salida. “¡Vengaré tu muerte!”

“Espera, ¿¡qué!?”

Las cosas para nuestro paladín se pusieron un poco feas. Una de las hormigas consiguió lanzar un encantamiento a Darmani que controló su mente y pidió que matase a su compañero. Al rato, vi que Mako volvía solo.

“¡MAKO!” exclamé. “¿¡Y DARMANI!?”

“¡Está dentro, hay un montón de hormigas!”

“¿¡Qué!?” preguntó Encarni.

“¡QUE VENGÁIS!”

Cuando empezamos a adentrarnos para encontrar a nuestro compañero en peligro, lo encontramos a medio camino acompañado de lo que seguramente no serían amigos nuestros. En ese momento, cuando Mako se acercaba a él, Darmani atacó.

“¿¡PERO QUÉ HACES!?”, SOLO HA SIDO UN SEGUNDO, ¡NO LO TENGAS EN CUENTA!”

Encarni echó a correr hacia ellos y atacó al paladín tan pronto como vio que su “niño” estaba en peligro. No quería que se acercase a él.

“¡Encarni, está hechizado, no le hagas daño!” le grité.

“¡ENCARNI, INMOVILÍZALO!” pidió el kobold.

Tras una estira y a floja bastante largo y cansado y tras darnos tortas contra algunos monstruos hormiga, Encarni logró placar a Darmani y Mako, consiguió atarlo.

“Ahí, quieto.” Gruñó el pícaro. “¡SOY LA CAÑA!” exclamó levantando las manos hacia arriba.

El combate contra las hormigas se estaba haciendo muy duro. Nos va a costar. Mako salió bastante herido y, además, el ataque que recibió acabó envenenándolo. Por suerte, conseguí curarle. Cuando pude, lancé unos rayos de fuego y me di cuenta de que resistían a dicho elemento…también a los rayos.

“¡Aguantan el fuego!” me quejé.

Encarni consiguió matar a otra de esas bestias asquerosas. Tras pasarlo mal un rato, logré matar al bicho que parecía tener esclavizado a nuestro compañero.